USO DE LA VERTEBROPLASTIA
La osteoporosis es una enfermedad metabólica que debilita la estructura de los huesos hasta hacerlos lo suficientemente frágiles como para fracturarse ante traumas muy leves e incluso, en ausencia de trauma alguno. Esta condición puede afectar a ambos sexos con una clara preferencia por la mujer. Afecta al 30 % población femenina mayor de 65 años de edad y, de acuerdo a proyecciones estadísticas, su incidencia se multiplicará por 4 durante en los próximos 50 años. La osteoporosis predispone a los huesos al colapso y la ruptura siendo la columna vertebral una de las áreas mayormente afectadas, algunas investigaciones informan que el 32% de las mujeres mayores de 50 años de edad tendrá al menos una fractura vertebral osteoporótica a lo largo de su vida; esta lesión implica una grave limitación física y dolor severo que en ocasiones persiste a pesar de la adecuada analgesia, descanso e inmovilización; aumenta 5 veces el riesgo de sufrir una segunda fractura vertebral en el lapso de un año y multiplica por 2 el riesgo de sufrir una fractura de cadera en los 4 años siguientes a la fractura de columna.
En el año 1987 el Dr. Gilbert junto a un grupo de colaboradores desarrolló un novedoso procedimiento quirúrgico que consistía en la inyección de un tipo especial de cemento óseo en el interior de la vértebra fracturada, este cemento al cabo de pocos minutos se endurecía adquiriendo gran resistencia, lo cual fortalecía la vértebra, prevenía el colapso y progresión de la fractura y producía una mejoría extraordinaria del dolor. En el año 1991 se publicaron los resultados de una larga serie de casos de pacientes tratados a través de esta técnica con resultados exitosos, lo cual consagró este procedimiento como primera elección en los casos de fracturas vertebrales dolorosas asociadas a osteoporosis, así como en otras condiciones de salud como los tumores vertebrales y los hemangiomas.
El cemento óseo es un acrílico plástico desarrollado por John Charnly en 1958 para el manejo de fracturas de cadera, algunos años después se ensayó su aplicación en el manejo fracturas vertebrales osteoporóticas generadoras de dolor severo que no mejoraran con los métodos conservadores. Su uso en la medicina fue aprobado por la FDA en el año 1976 para cirugía ortopédica y posteriormente se registraron y aprobaron algunas marcas comerciales para su aplicación en la cirugía de columna ( (p. ej., cemento óseo radiopaco Vertaplex o Spineplex™ [Stryker], cemento óseo KyphX® HV-R™ [Kyphon, Inc .]. El cemento óseo está compuesto por polimetilmetacrilato en un 87%, sulfato de bario en un 10% y peróxido de benzoilo en un 2%, este se diluye en un líquido constituido por metilmetacrilato en un 97%, una amina terciaria y un agente oxidante, esta mezcla forma una pasta que es inyectada a la vértebra fracturada mediante un catéter especial que se incrusta en el hueso a través del pedículo vertebral bajo guía fluoroscópica.
Este procedimiento no está indicado en el manejo de fracturas vertebrales no dolorosas o fracturas vertebrales dolorosas que mejoran con el manejo conservador, la literatura disponible hasta el día de hoy no respalda su uso con fines profilácticos. Está contraindicado en pacientes con coagulopatía no corregida y en casos de infección local o sistémica activa. La alergia al PMMA u otros componentes del bio-cemento óseo también constituyen una contraindicación; también lo son, la violación de la pared posterior del cuerpo vertebral, la inestabilidad mecánica y la compresión de estructuras neurales y el colapso masivo de la vértebra.
¿Quiénes pueden realizar este procedimiento? Todo médico especialista formalmente entrenado en el manejo quirúrgico o intervencionista de las patologías vertebrales podría realizarlo: Los neurocirujanos, ortopedistas, radiólogos intervencionistas y algólogos entrenados en intervenciones espinales. Esta técnica está indicada como tratamiento de primera línea en casos de fracturas de la columna vertebral dolorosas asociadas a osteoporosis en las que el manejo conservador no haya logrado mejorar el dolor, también en metástasis vertebrales, mielomas y hemangiomas.
La Vertebroplastia es un procedimiento rápido y seguro, no requiere internamiento y no amerita anestesia general, las tasas de éxito con mejoría del dolor y fortalecimiento de la vértebra rondan el 90%, con un porcentaje de complicaciones menor al 5%, entre estas se describen las infecciones, sangrados y desplazamiento del cemento fuera de la vértebra afectada comprometiendo, en algunos casos, los nervios adyacentes.
Dr. William Del Rosario Martínez.
Neurocirujano / Intervencionista en manejo del Dolor
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